Religión

ADN TV | Culto a la Santa Muerte, se arraiga en Querétaro

Pedro Escobedo, Qro., 5 de noviembre de 2018.- La cita es a las 4:30 de la tarde en el estadio Corregidora. Al caminar unos pasos, hombres, mujeres y niños cargan estatuas de la Santa Muerte de todos los tamaños. Una de las estatuillas tienen un vestido color rosa, intenso; otra, de más de un metro de altura, está colocada encima de un vehículo, viste una túnica de colores y está adornada con una corona de globos y flores.

Es 31 de octubre en la ciudad de Querétaro, una urbe caracterizada por su conservadurismo, sólo unos minutos son necesarios para que se congreguen alrededor de 300 personas para comenzar la peregrinación que Estrellita Reyes inició desde hace 10 años rumbo al Santuario de la Santa Muerte, localizado en Pedro Escobedo.

“Es por agradecimiento para toda la banda”, dice Estrellita después de dar un discurso a los peregrinos. Su devoción a la Santa Muerte inició cuando le pidió que su hijo no sufriera una amputación y su nieta sobreviviera a una hidrocefalia. “ Ella me dio muchas satisfacciones de vida…Eso es lo que yo vengo a agradecer aquí”, menciona.

Pasan de las cinco de la tarde y decenas de personas están congregadas para iniciar la peregrinación. Entre la multitud, unos hombres toman cerveza mientras escuchan los corridos de una banda de música norteña; una pareja baila al ritmo de la música, el chico con una cerveza en una mano y con la otra, toma de la cintura a su acompañante. No son los único, algunos de los devotos están divididos en pequeños grupos. El olor a cigarro, cervezas y marihuana se mezcla con la música de banda o rap que se escuchan en los vehículos que esperan arrancan y comenzar la peregrinación. Les esperan al menos 29 kilómetros de carretera. Prever llegar a la media .

“Este es un lugar de agradecimiento, de fe, devoción, amor y respeto porque aquí no venimos a discutir, no veníamos a pelear (…) venimos a darle gracias por todo lo que nos ha dado, por todo lo que hemos vivido este año yo vengo por todo el agradecimiento por todo. Yo vengo feliz, muy emocionadísima. Este día venimos esperándolo mucha gente, mucha banda”, explica Estrellita que inició la organización de este evento.

A Estrellita la multitud la reconoce. En este año, dice, decidió repartir entre los devotos de la Santa Muerte reconocimientos y estatuillas porque esta peregrinación la creó para ellos.

En esta procesión hasta el Santuario, también hay asistentes de otros estados de la República. Uno de ellos es Zaid, un joven que viene de León, Guanajuato con otras 90 personas. Desde hace tres años conoció a la “niña blanca” y se volvió su devoto. “Me hice devoto a la Santa muerte por distintas razones. Una de ellas es la enfermedad de mi esposa, que la sanó, la curó y bendito sea Dios a ella, a la flaca, estamos aquí”.

Zaid explica que en el culto a la Santa Muerte, los creyentes realizan ofrendas para agradecer los favores que les ha hecho. ¿Qué se ofrece en las mandas? “Lo que tu quieras, cigarros, alcohol, marihuana, etcétera. Son promesas que se le hacen y se le cumplen para que te vaya bien en tu vida, tu relación en todo lo que le quieras pedir (…) Yo veía amigos, veía compañeros y yo le tenía mucho pavor, pero me acerqué y conocí la realidad. Mucha gente me dice que es malicia y no es malicia, es todo lo contrario, como tú lo quieras manejar, pero ella no es mala. Te ayuda en lo que tú quieras”, asegura.

Sin embargo, Zaid no es el único testimonio. María Concepción es otra de las fieles que participó en esta peregrinación. Su fe en la “niña blanca” empezó hace 10 o nueve años y desde hace seis participa en las peregrinaciones para agradecer sus favores. “Lo bueno, lo malo, lo que no me ha brindado, lo que me ha merecido y lo que no me he merecido. Agradecerle por su protección, por su salud, porque siempre, yo siento que gracias a ella, estoy bien bien; vivo bien dentro de lo que cabe, y mi devoción es de corazón”.

María señala que regularmente asiste sola a la peregrinación. A veces, dice, la acompaña su hijo y en una ocasión fue con su esposo. “Pero yo soy la galla, soy la que vengo caminando siempre (…) Y soy la devota hacia ella, mi familia me ama y respeta tal como yo soy”.

Este año se reúne con sus amigas para caminar hasta el Santuario de Pedro Escobedo; donde les espera una fiesta con todos los devotos a la “niña blanca”.

“En México queremos a la muerte”

Ubicado en las orillas de la autopista México-Querétaro, el Santuario de la Santa Muerte fue construido por Teodoro Reyes en los años 90’s.

Años después de su inauguración y tras el fallecimiento de su fundador, el santuario se mantiene en pie y alista varias construcciones para continuar su expansión. A un costado del Santuario, se visualiza una cúpula. Esta construcción, cuando esté lista, pasará a ampliar este recinto que recibe a los devotos de este culto.

Aunque no es reconocido por la Iglesia Católica, los ritos de la Santa Muerte son similares a esta religión. Aunque los encargados se niegan a dar entrevistas, acceden a relatar algunos de los ritos que se llevan a cabo en este mismo recinto; desde celebraciones de bodas, XV años y las tradicionales misas cada domingo.

Al interior del Santuario, hay numerosas bancas; una de ellas viene con una dedicatoria a la “flaquita”, por sus favores”.

El recinto también está lleno de estatuas de más de un metro de altura de la Santa Muerte. La más llamativa está cubierta de billetes verdes. En su manto, también se ven diez euros; yenes y monedas provenientes de países como Colombia.

Es hasta el fondo del Santuario, donde uno de los encargados del recinto se dedica a vender veladoras y oraciones a los devotos. Reconoce que muchos de ellos, las utilizan para hacer desde amarres hasta pedir protección por algún mal o buscan provocar alguno. Para él, son los mismos devotos quienes deben explicar su fe en la niña blanca.

A lo largo de una hora que dura la misa, los devotos se hincan, rezan y se dan la paz con el resto de los asistentes.

“Nosotros respetamos y esto es parte de una creencia católica, simplemente que nosotros abrimos nuestra tradición mexicana que es el amor a nuestra muerte. En México queremos a la muerte, amamos a la muerte, no nos espanta la muerte, la muerte es parte de nosotros es por eso que es parte de nuestra tradición”, relata Estrellita al explicar que cada devoto vive su fe de maneras diversas.

En este culto, dice, son bienvenidos todos; sin prejuicios. “Todos amigos y enemigos porque en este camino hay gente que no te quiere por cualquier circunstancia. No somos monedita de oro. Pero yo al menos, yo hago mi pedacito, mi fe, lo que yo creo, lo que yo pienso y que los demás hagan su parte porque todos estamos en lo mismo. Estamos unidos de una misma fe y eso es lo importante. Todos somos uno mismo, porque todos creemos en la misma. Todos creemos en ella, sólo hay una misma muerte”, refiere.

“Tenemos respeto a nuestros hermanos aunque tengamos diferencias, que no somos monedita de oro para caerle bien a todos, pero te respeto. No somos de la misma ideología, pero te respeto. Te respeto lo que tu dices, lo que tú crees porque al final de cuentas todos somos esencia, todos somos hijos, todos vamos a lo mismo en ella creemos, en ella amamos en ella tenemos nuestra fe, nuestro corazón”, dice.

La celebración a la “niña blanca” dura hasta los primeros días de noviembre; fecha en la que se alistan los devotos para participar en la siguiente peregrinación. Será hasta el próximo año, cuando recorran de nuevo 29 kilómetros de la capital queretana a Pedro Escobedo.

Paulina Rosales/ADN Informativo